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Trabajo ganador del Tercer lugar del I Concurso de Crónicas Históricas de Puerto Cabello, organizado por la Cámara de Comercio de Puerto Cabello, abril de 2016.
 
 
A ORILLAS DE MI PUERTO
 
Una ciudad, un nombre y diversas historias
 
Había una vez un puerto…
 
Por Nayarit Frontado López
 
            Probablemente, al surgir con el sigilo que requerían las acciones de contrabando que -como se ha argüido durante siglos- tenían lugar en la zona, Puerto Cabello creció sin actas ni ceremonias que den cuenta de un fundador o fecha concreta de fundación. Sin embargo, prevalecen antecedentes que sustentan la existencia de esta porción geográfica a mediados del siglo XVI.  
Al parecer el de más vieja data es de 1560 de un vecino de la Isla La Española de nombre Juan Ruiz de Ochoa, quien citaba que a pesar de ser este un puerto poco poblado, con frecuencia llegaban navegantes de tierras extranjeras para realizar labores de carenaje a sus navíos.
 
            Otra importante referencia se halla en un informe y primer mapa del litoral central de Venezuela elaborados en 1578 por Juan de Pimentel cumpliendo órdenes del rey. Pero no es sino hasta 1720-1721 que será considerado un punto idóneo para el establecimiento de la Compañía de Caracas por recomendación de Pedro Olavarriaga, propuesta que se consolida una década más tarde.
 
            Años después de su primera inspección, Olavarriaga aseguró que “ningún puerto conviene más fortalecer que Puerto Cabello por razón de su situación, por la comunicación que tiene con muchos valles, por registrar casi todos los puertos de la costa, por la ventaja de su terreno, y en fin, por la facilidad de hallar todos los materiales necesarios a la construcción de una fortaleza”. De esta forma, hacia 1740 cobra estructura definitiva el Castillo San Felipe, y la localidad empezó a experimentar las primeras intervenciones de la ingeniería, trascendentales para su edificación.
 
            No obstante, aunque el establecimiento de la Compañía Guipuzcoana proporcionó muchos beneficios, los lugareños no los percibieron directamente y debieron sobrellevar durante muchísimo tiempo adversidades que continuaban haciendo difícil su estadía en estas tierras, por ejemplo las condiciones de insalubridad de sus manglares.    
           
            Pero si bien es cierto que Puerto Cabello no poseía una partida de nacimiento, sí tenía una gran virtud: haber contado con una población enfocada en el propósito de alcanzar el título de ciudad. En palabras de Ramón J. Velásquez “en el caso de Puerto Cabello sus comienzos son la mejor credencial, ya que se originó en la voluntad de un grupo humano que se decidió a cambiar de modo de vida”.  
 
            El investigador y autor de valiosas publicaciones sobre Puerto Cabello, José Alfredo Sabatino Pizzolante, opina que a falta de un acta formal de nacimiento, el reconocimiento como ciudad el 5 de agosto de 1811 debe ser una fecha de justa conmemoración por significar conjuntamente el nacimiento del gentilicio porteño.
 
Cabe destacar que dos personajes quedan para la posteridad como factores principales del “nacimiento, crecimiento y vigencia” de Puerto Cabello, como escribió Miguel Elías Dao en su libro “Puerto Cabello, huellas de los primeros pasos”; al referirse a Pedro José de Olavarriaga y Juan Gañango Lascaris. 
 
            Un apellido
 
            Durante siglos han predominado dos versiones que pueden considerarse como la poética y la convencional por así decirles, sin restarle a ninguna ni una pizca de interés.
 
            En la oportunidad de levantarse el plano de las costas de Caracas en 1578, encontraron a un aventurero que dijo llamarse Antonio Cabello, quien ofrecía sus servicios a los que arribaban a estas tierras para dotarse de provisiones o carenar sus flotas. De modo que esta es la versión denominada convencional, la cual además es defendida con mucho ahínco por el historiador Asdrúbal González, aunque este asevera que el nombre de aquel servidor era Alonso y que se trató de un depositario de bienes de difuntos.
 
            La teoría poética es también argumentada por González, quien afirma que el primero en atribuirlo a la quietud del mar fue el venezolano José Luis de Cisneros, pues en su libro sobre “Descripción Exacta de la Provincia de Venezuela”, publicado en España en 1764, escribió lo siguiente: "Es tan hermoso este puerto que su denominación manifiesta su quietud, y por antonomasia se dice Puerto de Cabello, pues con un pelo se puede atar el más grande barco".
 
            Pese a ello, en el año 1793 el francés Anselme Michell de Gisors al pasar siete meses de exilio en estos lares habla en su libro “Puerto Cabello: América Austral” sobre “…un español llamado Cabello, quien fue el primero en establecerse en esta plaza en la época de la conquista". De tal forma que 19 años después de la versión de Cisneros se defiende nuevamente la teoría de la existencia de un personaje que apellidó a la ciudad.
 
También en 1800 el alemán Alejandro Von Humboldt dejó constancia en su “Libro de Viajes a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente” la disputa entre estas dos teorías y su inclinación hacia una de ellas: “Discuten en Puerto Cabello si el nombre de este puerto se debe a la tranquilidad de sus aguas, o bien, como es más probable, si ese nombre se deriva de Antonio Cabello”.
 
Así tenemos una nutrida fuente de referencias y anécdotas en torno al nacimiento y nombre de la ciudad, lo que evidentemente ha sido y seguirá siendo motivo inspirador para muchos personajes tanto autóctonos como forasteros en sus diversas expresiones artísticas y narraciones históricas de nuestro “pedacito de cielo”.  
 
 
REFERENCIAS
 
Bibliográficas
 
Dao, Miguel Elías. (1998). Puerto Cabello, huellas de los primeros pasos. Caracas.                                      
   Fundación Ramón Díaz Sánchez. Italgráfica S.A
 
Sabatino Pizzolante, José Alfredo. (2012). La palabra hecha paisaje, Puerto                                                                                                                                   
   Cabello 200 años en las tarjetas postales. Caracas. Editorial Arte.
 
Sabatino Pizzolante, José Alfredo. (Comp.). (2012). Puerto Cabello, voces para un
   bicentenario (1811-2011). Caracas. Corporación ASM, C.A.
 
Electrónicas
 
Academia de Historia del Estado Carabobo. (2014). [Página web en línea].
   Disponible en: http://www.ahcarabobo.org.ve
 
González, Asdrúbal. (2014). La aparición de un nombre. [Documento en línea].
   Disponible en: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 
Memorabilia Porteña (2014). [Página web en línea]. Disponible en:
   https://www.facebook.com/memorabiliaportena?fref=nf
 
 

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